Esther Ponce Magazine

LA BAILARINA Y EL DIPLOMÁTICO

AUTOBIOGRAFÍA

Tres años llenos de aventuras surrealistas, a un ritmo frenético y de éxito en Los Ángeles , California 

¡¡¡ EL FINAL !!! Primera parte.

CABO SAN LUCAS …Como yo ya estaba en LA, William sacó billetes para ir a la ciudad mejicana con más marcha del mundo, donde todos los Angelinos se van cada fin de semana a surfear las mejor olas y a comer de lujo. Es un paraíso de Ballenas, lobos marinos, mantarrayas volando en el agua y dónde se juntan en el arco del amor , el mar de Cortes, que esa era yo, ya que es un nombre muy flamenco, y el océano pacifico, que era el Diplomático , o sea más “giri”.
Al lado de Los Angeles , la baja California donde los mejicanos te sirven y se encargan de que durante tu estancia bebas todo el tequila posible, te subas a los podiums a bailar y cantar como si no hubiese un mañana, en bares llenos de pósters de artistas y grupos de rock famosísimos, con miles de sujetadores colgados en la barra y fiesta hasta las 6 de la mañana. Era como estar en España.
Los coqueteos de William con las americanas era para desesperarse pero decidí pasar de él y ponerme a ligar con Daniel, un camarero que estaba como decimos en España, ¡como un queso! Y encima como a mí me gustan, moreno con ojos azules , un yogurin que no paraba de ponerme chupitos de tequila con mi cerveza preferida, la Negra Modelo, con lima y sin sal, que es como realmente se toma en Méjico. Mientras , William ligaba con toda la que podía, y no se daba cuenta de que me lo estaba pasando mejor que con él . Cada vez que iba al baño, claro con tanta cerveza, le pedía que me escoltara y así le veía el cuerpo entero y le tenía más cerca para abrazarle y decirle cosas al oido, pero la peor tentación era la boca que tenía carnosa, con los labios que parecía que los llevaba pintados , los dientes blancos y para terminar de enamorarme, surfero y super alto, al contrario que el diplomático. Con ese acento que me volvía loca por minutos , no pude más, me arriesgué y me lo llevé fuera de la visibilidad de William y le di un beso de tequila y Cerveza…luego en la barra de nuevo, le conté mi fascinante viajes y mi vida de bailarina, estaba enamorado de mi acento pronunciando la zeta de Madriz, de mi cuerpo, de mis ojos… Le estaba apuntando en una servilleta mi pagina web, cuando entro William en acción al percatarse de lo que estaba sucediendo entre nosotros , me escapé como una niña corriendo lo más lejos que pude , sin pensarlo me subí a un podium , al lado de rubias increíbles con ojos azules y muchas tetas, pero seguro que ninguna bailaba como yo … empecé a bailar súper sensual poseída por el efecto afrodisíaco del tequila y cuando llamé la atención de todos y tenía a todo el bar pendiente de mí grité con toda mi alma ; — ¡Viva España ! ¡ Viva el tequila ! Y ¡viva Daniel ! Todos gritaron conmigo ¡ Viva la española ! William me agarro del brazo y me bajó del podium. La noche terminó en bronca. ¿ El culpable? Wiliam por dejarme sola, eso es lo que sucede. Mi madre decía que yo valía como mujer mucho más que él como hombre y que nunca dejase de valorarme y así se daría cuenta de la mujer que tenía a su lado.
El hotel estaba justo enfrente del océano, la terraza de la habitación tenia un jacuzzi enorme desde donde tomándome una margarita, vigilaba con mis prismáticos a William hacer surf …y seguía ligando con las yogurinas surferas, pero desde la terraza poco podía hacer yo para frenar esa situación, aunque algún grito que otro le pegué levantando los brazos para que me viera. Fuimos a surfear a Cerritos y pasamos por el famoso hotel en Todos Santos de la canción de los Eagles Hotel California. Era una de mis canciones favoritas y era un sueño estar allí mismo. Para llegar a Cerritos, pasamos cientos de kilómetros plagados de cactus enormes, algunos eran Saguaros mexicanos, que miden hasta 20 metros de altura, el surf era salvaje, el lugar salvaje apartado de todo, mientras comías en la arena en el único chiringuito la mejor tortilla de patatas con chorizo rojo como en España…Me compré en Punta Lobos, dos espejos enormes labrados en plata pintados a mano y como siempre, sin acordarme que había que volver en avión. Menos mal que William ya se estaba acostumbrando a mis equipajes y cómo le tocaba volver a Iraq , me lo consentía todo.

WASHINGTON D.C… habían pasado ya muchos meses ,cada cierto tiempo, William tenía que pasar dos semanas en Washington y como yo nunca había estado, era el momento perfecto para conocer la capital de Estados Unidos.
la habitación del hotel era lo suficiente grande y cómoda como para pasar bastante tiempo esperando a que William volviese de trabajar, después de hacer turismo sola y darme un baño con una copa de Champagne, fresas y chocolate.
Capital política donde las haya, bares con glamour, fiestas espectaculares en hoteles de lujo , tomar copas en el ático de enfrente de la Casa Blanca eran dignos de experimentar pero usando el refranero español; una y no más Santo Tomas … los agentes de la CIA los podías oler a la legua y a los diplomáticos que se reunían todos juntos, les veías agobiados con los zapatos super brillantes tratando de entender por qué ellos eran de color gris como la política e intentaban por todos los medios, disfrutar al máximo y sin control, del blanco y del negro en horarios fuera de oficina. Mientras deseaban recibir la noticia de su próximo destino en la mejor isla o en Roma, y si era en un país conflictivo, mucho mejor, más de qué hablar y más dinero.
La última noche, cenamos en un restaurante que frecuentaba mucho William y me contaba que justo enfrente había un bar donde los protagonistas eran el cuero negro, los látigos y las esposas, y que sin querer un día entró …no le di tiempo a seguir hablando porque no quería saber más del tema y de imaginármelo dentro de ese antro me estaba poniendo enferma. Sólo deseaba llegar al hotel, acostarnos, dormir y soñar con mi cumpleaños en Venecia.

VENECIA … como regalo de cumpleaños, William reservó la habitación donde vivió una temporada Hemingway , en el Gritti Palace de Venecia. Desde su terraza en el agua, reciben a los invitados en las góndolas y a veces en taxis procedentes del aeropuerto. Y no se suben a la habitación, sin tomarse antes un copa del mejor champagne. Los demás miramos la película desde nuestras sillas. Los Cosmopolitan que costaban cada uno 45 euros, eran como beber oro. El precio te hace controlar y ser realista que son las 12 del mediodía y es tu cumpleaños. Yo viajé desde España y William desde America y quedamos en Venecia. En el avión , mi Angel de la Guarda” que nunca me abandona, me puso al lado a un italiano que vivía en una buhardilla espectacular justo al lado del Gritti Palace, y que había trabajado para Versace durante 40 años. Estuvimos hablando de el vestido que me iba a poner para ir a ver mi ópera favorita “ La Traviata” en el teatro La Fenice, y que diseñamos juntos durante el vuelo, me preguntó por mi color favorito para el escenario y mi tela preferida. Él iba en primera clase y yo, con lo ratilla que era William, en turista. Pero cuando me senté en mi sitio, tenía al lado a un Nigeriano de dos metros, vestido como si perteneciese a otra época , con una túnica de color azul chillón y verde , el cuello super roto de hilo dorado y ¡ una peste!, que casi vomito el zumo de naranja que me había tomado tan a gusto con mi bocadillo de jamón ibérico que no podía faltar en mis viajes. Que me levanté y sin que él me oyese, le dije a la azafata que urgentemente necesitaba sentarme en otro sitio y cuanto más lejos mejor. El avión estaba completo , excepto una plaza en primera clase que por supuesto es donde me sentó mi Angel de la Guardia. Guarde la tarjeta que me dio y nos hicimos amigos. Me invitó a la fiesta que daba al día siguiente en su yate con motivo del festival de cine de Venecia, que siempre coincide con mi cumpleaños el 28 de agosto. Por un momento pensé en echarle cojones a la situación, cambiar el billete, de todas formas volvía sola a Madrid, y haberme quedado en el festival. Mi madre que era como mi manager y muy comercial, me dijo que fui tonta, que esa fiesta me hubiese abierto puertas a tener contactos y seguir creciendo como artista. Y yo como una novia enamorada, cuando le vi con su ramo de rosas que siempre me traía al aeropuerto me olvidé de todo. Y pensé que ya podría usar la tarjeta en otro momento y si fuese con Sofía mi Bandolera, mucho mejor.
Hacia tanto calor y el sol reflejaba tanto en el suelo de la plaza de San Marcos, que ni siquiera la gorra me protegía. Y se me había olvidado echarme cacao de protección solar para los labios, que era el momento de comprarme una sombrilla que son preciosas y super románticas. Yo no llevaba ni siquiera bolso, teníamos el hotel super cerca y le pedí a William 20 euros para comprarme una sombrilla que me protegiera del sol y mi sorpresa es cuando dice que no, que no me hacia falta. Me llegó al alma y seguí caminando a disgusto hasta que entramos a comer en la terraza del Hotel Danieli. Una maravilla de restaurante enfrente de la laguna, las suites de lujo sacadas de un cuento y la cuenta de 485 euros que pagó William me hicieron reaccionar y es cuando me dije a mí misma ; —¡Este se va a enterar cuando bajemos ! Quite un billete de 20 euros del plato de la propina y se lo metí en la chaqueta como hubiese hecho Rita en Gilda.
Al pasar otra vez por el puesto de sombrillas, William que ya estaba feliz y con la barriga llena, me dio los 20 eurillos y me dijo que me la comprara. Pero como eran los 20 euros de la propina y yo no acepto propinas, me compré; la blanca, la verde, la verde con blanco, la blanca con verde que era un poco diferente y mas grande, la marrón, la de color beige y cuando el italiano le dijo a William ; —il contó signore é di 120 euros. William me miró y no tuvo más remedio que reírse y doblegar, pero cuando William le iba a dar el dinero, le dije al italiano; —- Mi scusi signore, puó darmi anche quello nero per favore? A los 18 años había aprendido italiano en Milan cuando trabajaba en el teatro del Duomo y vino un italiano a felicitarme a mi camerino y ya no nos separamos en 5 meses. La compañía volvió a Madrid y yo me quedé en Milan. A mis padres les dije que me había quedado a estudiar italiano pero en una escuela, y esa era la escuela de la vida, la que no te enseñan los libros. Y William no lo entendía pero si que entendió que le habia pedido también la sombrilla negra. Y William ya con menos sonrisas, me preguntó que para que quería también la negra; —Para cuando tenga que ir a tu funeral , le dije. William aprendió la lección de una vez por todas y nunca más volvió a negarme nada.
Llegamos en Góndola a la cena, en una mini terraza encima del agua con solo nuestra mesa, las demás dentro del restaurante cubierto, todo tan romántico con la luz de la luna y de las velas y yo con las gafas enormes de sol de Dior modelo aviador, porque me había picado un bicho raro en la habitación y tenía el ojo super hinchado. Pero me lo estaba pasando genial, al llegar a la habitación encendí las velas que me había comprado en Grecia, eran cuadrados como dados gigantes y en cada uno pintado en rosa una letra, la vela del principio y la del final eran un corazón y las letras LOVE . Las puse encima del escritorio de Heminway y las encendí. Nos subieron una botella de Champagne con fresas y chocolate y nos salimos al balcón. A los diez minutos, estaban llamando de recepción que habían recibido una llamada de la góndola del hotel, avisándoles de que me habían visto en el balcón sentada en la barandilla con medio cuerpo echado hacia atrás, una pierna levantada con los zapatos de tacón que podían caerse al toldo de la terraza y con una copa de champagne en la mano, y que era peligroso porque me podía caer. Lo que no vieron fue a William que me tenía agarrada por la cintura y enganchada de manera que nos hubiésemos caído los dos. A la mañana siguiente le conté a William el misterioso sueño que había tenido; —¡Se me ha presentado Hemingway sentado en la silla de su escritorio!, ha cogido una vela, la de la letra E, del verbo escribir y me ha dicho que algún día en el futuro, este sueño que había vivido con él lo iba a escribir. William me miró con cara de resaca y le juré que había sido real que no era fruto de el alcohol, y que cuando se marchó por el balcón , me dio la sensación como que Hemingway se llevaba la botella y dijo William que con lo que le gustaba beber y los espectáculos que montaba en esa misma habitación borracho, que no le extrañaría nada. Lo más surrealista de todo fue cuando buscamos la botella y no estaba. Y no habíamos salido de la habitación para nada ni nadie había entrado. Fue algo increíble y fue verdad , porque aquí estoy, 15 años más tarde escribiendo ese sueño.

NEW ORLEANS…había pasado solo un año desde que el huracán Katrina destrozó el alma de la cuidad del jazz, y todavía se comentaba el mayor desastre de ingeniería civil de la historia de los Estados Unidos al fallar el sistema de diques. Pero la ciudad había resucitado y ya estaba todo listo para el desfile oficial de Hallowen, el Krewe of Boo. Mi hermano el mayor, que se graduó de empresariales en la universidad privada de Saint Louis ( Misuri ) a una hora y media de vuelo , ya me había hablado de él. En Nueva Orleans vivía la madre de Alex, mi hermano americano , en una casa típica sureña donde se filmaban muchas películas y donde mi hermano vivió un tiempo y así se conocieron.
Por la mañana era un “must” ir a desayunar beignets y café con leche al famoso Café Du Monde en el French Quarter. La mezcla de cultura, francesa , española y estadounidense me encantó. Pero realmente los edificios históricos de finales del siglo XVIII son españoles y me sentía orgullosa. Me fascinó probar el típico bocadillo de crema de aceitunas negras con un montón de mortadela que conocen los que ya han viajado mucho a Nueva Orleans como William, que tenía una buena “ amiga” que vivía allí, que visitaba con frecuencia pero que no me preocupara por nada ya que estaba casada, y cuando un hombre pone esa excusa tan barata, es justo cuando te tienes que empezar a preocupar.
Otro sueño cumplido , fue recorrer en barco de vapor el rio Misisipi viendo el atardecer y regresando al pasado pensando en mi libro favorito de Mark Twain, Las aventuras de Tom Sawyer.
Dice la leyenda que la “Reina Bruja” Marie Laveau, católica , que se casó en la Catedral de San Luis, hechizó a todos sus habitantes con su magia y yo, como buena Xana percibía enseguida las energías en las tiendas , la mayoría dedicadas al tema de la misteriosa religión traída a America por los esclavos procedentes de Africa, que mezcla ritos del cristianismo, el Vudú. Y lo primero que se me vino a la cabeza fue el puñal que me clavaron por la espalda en casa de William en Madrid y la cara de su madre.
La desaparición de las dos hijas de la “Reina Bruja” y poco después la misteriosa desaparición de su marido sin registro alguno de su muerte, la convirtió en la “ Viuda Paris” . Unido a su nueva relación con un blanco millonario con el que tuvo 15 hijos, y que también murió en extrañas circunstancias, me inspiró tanto, que una nueva coreografía había nacido en mi mente. La música fusionada de flamenco y blues ya rondaba en mi cabeza y estaba deseando meterme en mi estudio, bailar y crear.
Cenamos en un restaurante que frecuentaba la alta sociedad, donde en la carta de vinos aparecían precios de $ 20.000 la botella, no pude resistirme y le gasté una broma a William y muy seriamente delante del dueño que nos recibió con una gran sonrisa, pedí una de $ 15.000 solo por verle la cara de susto.
El mejor Hallowen de mi vida…la fiesta más brutal que recuerdo. Estaba tan cansada de andar con mis botas marrones de cuero altas, de taconazo de 15 cm ,de mujer pirata , y los cócteles que son como bombas de relojería, que le pedí super pedo a uno de los cientos de policías que controlaban el desfile a caballo, que me subiera por favor a la grupa y me llevase al hotel. Diciéndole que mi hermano, le llamé así para desentenderme totalmente de ninguna relación intima con él y tener vía libre para el coqueteo…y cómo iba disfrazado de piloto, que había estrellado el avión en el Misisipi y no me podía llevar. Tuve suerte y no me detuvieron.

Después viajamos a NIZA y MONACO…En el casino de Montecarlo me lo pase genial, nunca me ha llamado la atención el juego , pero esa noche era para divertirnos y William apostó lo justito mientras duraba la copa. En la terrazas de la entrada te tomabas una copa mientras veíamos pasar las ambulancias como si fuera un hospital, y era por los infartos de los clientes cuando perdían millones. Al llegar a la habitación estaban poniendo en directo la noticia del fallecimiento de Luciano Pavarotti y pusieron un mini homenaje con sus conciertos que duro como una hora, justo el tiempo necesario para nuestra banda sonora donde yo aprovechaba los agudos del tenor para…Al buen entendedor con pocas palabras basta.

Seguimos nuestras vacaciones por SICILA concretamente en CATANIA, FLORENCIA, hasta llegar a ROMA…una de mis capitales favoritas. Quedamos para cenar con mi prima hermana que vivía allí y trabajaba en el Consulado de España. Además estaba de Embajador de España, el cónsul de Los Angeles que tanto me ayudó y le saludé por teléfono. Desde el balcón de la habitación de nuestro hotel que era un palacio , digno de reyes, se veía la Embajada de los Estados Unidos de America situada ni más ni menos que en el Palazzo Margherita , un lujo para la vista desde que entrabas en el hotel decorado con obras de arte , esculturas y antigüedades que lo convertían en un museo.
Uno de los olores que más me gusta es el del café, pero nunca he podido tomarlo porque me da sudor frío y me pongo nerviosa y de mal humor. Sin embargo en Roma me ocurrió algo inesperado. Fuimos a la conocida cafetería Café di Roma donde ponían el mejor capuchino que he probado en mi vida, y nos los tomamos con un dulce de Canoli, ese dulce era fuera de lo normal. Ya habíamos tenido la suerte de probarlos en Sicilia que es de donde vienen. Es un canuto hecho de mantequilla, harina , azúcar , huevo , vainilla y frito en aceite de oliva virgen extra, relleno de confitura de cáscara de naranja y limón, cereza, piña e higo, bañado de queso fresco de ricotta y chocolate. Era tal manjar para el paladar, que no me entraron sudores fríos, ni me puse nerviosa , ni tampoco de mal humor. Nunca más he podido tomar café en otro país que no sea en el café di Roma en Roma.
Estuvimos super relajados , por las noches íbamos a cenar al Trastévere , una zona con siglos de historia, calles medievales, la edificación de las primeras iglesias de el S.IV y el peor suelo de piedra para ir en tacones… después de cenar íbamos a fumar shisha y tomar té . No discutimos nunca y William estuvo todo el tiempo pendiente mi. Yo creo que sabía que en cuanto me dejara sola un minuto, me rodearían varios italianos guapísimos , bohemios y super elegantes con los que practicaría mi italiano y ya no le haría ni caso, vengándome de él claro…

¡¡¡ No te pierdas !!!

¡¡¡ EL FINAL !!! Segunda parte

Con William en el Arco del Amor , Cabo San Lucar , Baja California.

En la Plaza San Marcos de Venecia.

Esther Ponce's experimental Flamenco is ready for the Valencian Director of Tourism to meet

It is very gratifying to have an idea like the experimental Flamenco in Valencia, carry it out and have managed to attract more than 20 foreign clients to Valencia in a short time and without marketing, who have passed through the Flamenco Art Center, and who have not only They learned a lot if not they have returned to their country with a better concept of Valencia.

His experience and approach to flamenco led by Esther Ponce will make you return without hesitation to the city of Turia.

Esther Ponce not only surrounds them with her passion and charisma from the first moment, her professionalism and a very long journey through different countries of the world where she has lived for long periods, she makes them fall in love.

You just have to read the dedications of all the foreigners who write in their precious notebook created for them and that are already adding more and more.

“They also buy semi-professional shoes and a skirt to study with me.” That’s already the best! –
~ Esther Ponce

 The foreigner is used to teaching flamenco very quickly and without discipline, anything goes, any shoe, any skirt, hanging out even parodying and even ridiculing flamenco.

With me if they want to study two private hours which is the minimum, they are given the option of buying or renting the shoes and none of them have thought twice about it to this day.
 
“Being a polyglot, doors just open up to me” –
~ Esther Ponce
 
Definitely the Experimental Flamenco of Esther Ponce has an Angel!

From England, without a doubt the most special Experimental Flamenco we have had at the Flamenco Art Center in these two and a half years.

The Esther Ponce Stylized Flamenco Art Center has been open for two and a half years. El Ángel Every August 28, for Esther’s birthday, a new foreign student gives her a gift and the flamenco toast intensifies.

«The students do not want to miss the opportunity to study with me. When they start to study my technique they are hooked at the first second. Those who play sports and take care of themselves immediately identify with my stretching and feel safer for the rest of the class and those who don’t appreciate it and will surely start practicing it and taking care of themselves forever »
~ Esther Ponce

This year Esther thought that her Angel would be very busy due to the current pandemic situation and also that it would be a coincidence that another year happened.

But to Esther’s surprise it was like that and without doubt the most special flamenco toast for England.

“Discipline is my hallmark and not even the Covid has stopped us” “I have never doubted it and I will only teach classes with a mask”
~ Esther Ponce

After the experience of teaching classes with a mask? A private flamenco class for two hours without stopping, does Esther remember that when she and the student went out into the street they breathed for two seconds as if there were no tomorrow?According to Esther’s recent experience, with the mask you cannot see the total expression of the student, but the eyes also speak and flamenco is also expressed with the body.

With all the safety measures, the student disinfected her shoes, put hydroalcoholic gel on her hands, a temperature control was performed with a non-contact forehead thermometer and the student did not remove her mask during the two hours, only in the changing room that she only used to drink water. 

“Now I can present my Experimental Flamenco to the director of Tourism of Valencia and let him roll with the little ham :)”
 
~ Esther Ponce