Esther Ponce Magazine

LA BAILARINA Y EL DIPLOMÁTICO

AUTOBIOGRAFÍA

Tres años llenos de aventuras surrealistas, a un ritmo frenético y de éxito en Los Ángeles , California 

“ Paco de Lucia casi pierde el vuelo Málaga - Madrid por mi culpa…después del concierto fuimos a un tablao y no quería soltarme de su mano para que me trasmitiera su arte “

Después del disgusto con la desaparición de los filipinos, decidí volver a casa de Maria.  Necesitaba desconectar y llamé al Cónsul aceptando su invitación. No quería que nadie se enterase, últimamente mi vida privada era pública y había aprendido una gran lección; no dejaría que nada ni nadie impidiese seguir guiándome por mi intuición. Por lo que no quise que me recogiera en casa y quedé directamente en la terraza del restaurante de su amigo en Santa Monica. A Paul, no le podía ni quería esconder nada. Él estaba encantado  en su papel de “ chofer” prefería sufrir viéndome con otros hombres que no verme o no saber dónde estaba. Y aunque no era la situación ideal para mí, siempre es bueno que por lo menos alguien sepa donde y con quién estas por lo que pudiese pasar . En LA si no tienes coche estas perdido. Yo iba andando a todos los sitios, pero Santa Monica estaba lejos. Llegue un poco tarde pero allí estaba el Cónsul, con su traje impecable como cuando le conocí y su precioso pelo gris plata perfectamente arreglado. Lo que más me gusta del carácter latinoamericano, es la dulzura con la que te hablan, como te tratan, lo caballeros que son y que no gritan. Para eso estamos los  españoles. Es verdad que me pareció un poco pronto para que me llamase Esthercita, pero no le di importancia y seguí dejándome seducir. En la cena descubrí que estaba soltero porque es lo primero que me dijo con una de esas frases de película preparadas , que tenía muchas amigas todas guapísimas, jóvenes y una amiga muy especial que era una actriz famosa italiana, porque le llamó tres veces solo en los entrantes, que su actor favorito era Alain Delon y le apasionaban las películas en blanco y negro, que su secretaria era guapísima algo que no me sorprendió y que cómo no, conocía muy bien a el Cónsul de España. Hay me di cuenta que tenía delante de mí a un playboy y debería de tener cuidado e ir despacio porque seguramente coincidiríamos en la residencia de D. Inocencio Arias tarde o temprano. Al salir del restaurante, mi madre tenía razón y los dos nos peleamos por mirarnos al espejo. Me invitó a pasar la noche con él, pero yo quería hacerle sufrir, seguramente ninguna mujer antes se había resistido a sus encantos y me apetecía jugar. Además me iba a España y tenia que preparar muchas cosas. Últimamente viajaba muy a menudo a Madrid y aprovechaba para llevarme las maletas llenas de recuerdos, muebles, y toneladas de ropa , zapatos y bolsos que me harían recordar para siempre eventos y fiestas inolvidables. 
 
Había quedado muy temprano por la mañana con José Suarez, El Paquete, guitarrista del elenco musical de Flamenco Dreams en la madrileña Plaza de Santa Ana , en un restaurante donde iban los toreros, el Viña P. Mientras le esperaba, me hizo recordar la noche que cene ahí mismo en la cueva con el famoso torero Manuel Diaz el cordobés y que no paró de decirme lo guapa y lo internacional que era mientras le decía a su apoderado muy emocionado— ¡La Bailaora y el Torero¡ ¿a que hacemos buena pareja compadre? 
Por fin llegó El Paquete, por un momento pensé que no venia por la hora, pero hacia mucho calor . A Paquete le conocí cuando yo tenía 17 añitos y teníamos muchas historias y anécdotas juntos. En una ocasión , trabajando en el teatro Calderón de Madrid, me escondió en su camerino para salvarme de la mujer de mi ex, que fue quien me lo presentó y desde entonces nuestra relación era de cariño y admiración. 
Después de hablar de trabajo mientras tomábamos una coca cola bien fresquita, El Paquete miró el reloj y me dijo que se tenía que ir porque en tres horas se iba a Málaga a ver a Paco de Lucia que tocaba en la plaza de toros , que se iba en una furgoneta con 4 artistas más y que sí me quería ir con ellos, que se quedarían en un hotel y lo pasaríamos de maravilla. Al principio pensé que estaba de broma y le dije que ojalá, luego me lo empece a creer pero le dije que no me daba tiempo y al final El Paquete al verme toda nerviosa , emocionada y confusa, me dijo que no me lo pensara más y que en tres horas me recogerían ahí mismo,  que si no estaba que yo me lo perdía, que oportunidades así no se presentaban toda los días. 
 
Llegue a mi casa histérica, las maletas sin deshacer y solo tenía una hora y media para hacer una nueva maleta para dos días, no me acordaba del código del candado y el tiempo pasaba, las otras maletas eran tamaño XXL , no encontraba nada, no sabía qué ponerme, ¿me daría tiempo a lavarme el pelo en el hotel? ¿Y si no había habitación en el mismo hotel ? El hotel comunicaba , ¿ Qué pensarían mis padres? Les avisaría una vez en Málaga  para que no me quitasen la idea.  Había escondido tanto el monedero donde guardaba el dinero en efectivo que no lo encontraba  y sólo llevaba la tarjeta americana que no podía utilizar porque las comisiones eran enormes. No podía dejarme los tapones para dormir y el antifaz para evitar la luz. No me daba tiempo a comer…. Vivir en una urbanización es maravilloso, tranquilo, en contacto con la naturaleza, !pero no hay Taxis¡ llamé a radio taxi pero tardaría 20m en llegar, !imposible¡ salí disparada de casa buscando un taxi, menos mal que mis piernas eran fuertes y rápidas y durante unos minutos volé para finalmente llegar a tiempo. 
 
Lo que yo me pude reír en la furgoneta durante 5 horas que duró el viaje , no está en los escritos.  Mientras el hotel seguía comunicando , los artistas ya estaban echando a suertes quien me invitaría a su habitación, el más flamenco de todos decía que el se quedaría a dormir en el sofá , otro que pediría el desayuno en la habitación , el romántico que me despertaría con un ramo de rosa… mientras yo rezaba para que contestase el hotel. En mi vida había recibido tantos piropos juntos y tan seguidos. Hasta que el Paquete, con su peculiar sentido del humor les dijo a todos que le dolía la cabeza, que dejaran de gritar y de hacer suposiciones porque nadie iba a dormir esa noche, que iban a pagar la habitación  solo para ducharse y que no se gastaran todo el dinero porque tenían que pagar también la suya, que para eso les invitaba al concierto. 
Por fin pude reservar mi habitación y empece a soñar con el maestro Paco de Lucía, me estaba quedando dormida cuando paramos a comer algo y claro la juerga flamenca ya había empezado. Yo solo pensaba en tener tiempo para descansar un poco antes del concierto, el hotel estaba en primera linea de playa y las vistas desde mi habitación eran inmejorables. Me dio tiempo a darme un paseo por la orilla del mar, arreglarme, y ponerme muy flamenca para disfrutar de la mejor noche de mi vida y conocer a mi ídolo. 
 
El ambiente de la plaza de toros era tan flamenco, que solo por estar allí, yo ya estaba aprendiendo y me sentía más flamenca que nunca. La gente estaba loca de alegría,  se levantaba de sus asientos cada dos por tres y los OLES se escuchaban con eco y llegaban directos a mi corazón , parecía que en cualquier momento iba a salir el toro…—¡Maestro!,  ¡Viva tú ¡ ¡ Viva la madre que te parió! ¡ Qué Dios te bendiga tus manos! Gritaban algunos. Las estrellas brillaban como si cada una fuese un artista y estuvieran también de fiesta en el firmamento. La luna me volvía loca y me iba creando coreografías inspiradas en Picasso, el olor a azahar me embriagó tanto, que ya era oficial, estaba locamente  enamorada. 
Fuimos a los camerinos y ahí estaba Paco de Lucia, como Eros, el Dios del amor en la mitología griega. Se acercó la bailaora Sara Baras y le pidió al maestro hacerse una foto con ella, mientras yo le comentaba a El Paquete, que Sara todavía me debía dinero de cuando tomó clases conmigo en el Centro de Arte Flamenco Amor de Dios de Madrid y medio en broma medio en serio, le dije que a lo mejor se lo pedía y El Paquete enseguida me dijo que no lo dudase que así  pagaba yo la cena. Detrás iba yo, Sara me saludó y se despidió, el paquete se le oía decir por detrás, —  !el parné para la cena Esther! Pero fui buena y no se lo pedí . Me hicieron la foto y todavía no me lo podía creer. 
 
En la salida nos encontramos con la cantaora Estrella Morente y su marido Javier Conde, hermano de Curro Conde, a quien lleve también a LA como manager de los músicos de Flamenco Dreams. Ellos vivían en Málaga y Curro tenía un tablao flamenco. El Paquete se despidió y les dijo que luego nos pasaríamos por allí , que primero iba a ver a Paco y convencerle de que fuera al tablao. Yo pensé que estaba de broma, eso es lo que pasa con El Paquete, que no se distingue cuando es verdad. Pero esta vez era verdad, fuimos solos el Paquete y yo al restaurante donde estaba Paco ¡Dios mio! Estaba viendo al mismísimo Paco de Lucia , presidiendo una mesa  cenando con sus familiares y amigos íntimos. La educación de Paco de Lucia era exquisita, tan buena persona, tan sencillo y tan grande a la vez.  Paco se levantó , saludo a El Paquete, quien me presentó como una pedazo de bailaora que les había llevado a todos a Los Angeles dándoles gloria bendita, Paco me miró , me sonrió  y nos invitó a sentarnos, pero Paquete fue muy listo y le dijo qué nos íbamos al hotel a coger las guitarras y a cenar con los chicos y que si quería luego tomarse algo, que le estaban esperando en el tablao de Curro. Paco le dijo que por la mañana el vuelo salía muy temprano para Madrid. Paquete espero a salir del restaurante, para decirme qué le conocía muy bien y que se había quedado loco conmigo 
— Ya verás como no me equivoco y se presenta en el tablao me dijo. Una vez más , las bromas de Paquete me hacían dudar y soñar. En el hotel se hospedaban todos los músicos que llevaba  Paco y mientras pedían la cena, yo aproveché para cambiarme de ropa. Me puse una falda larga con tres volantes al final de gasa blanca que me compré en LA para la fiesta del cuatro de Julio que celebraba un alumna mía en Malibu. Con una camiseta de algodón semi trasparente de tirantes super finos y muy larga también de color blanco, todo de esas tiendas pequeñitas hippie Chic que hay en Melrose Avenue, una de mis calles favoritas para pasear e ir de shopping, diseñada por el arquitecto Patrick Tighe y donde siempre me gustaba legar hasta  la puerta de los famosos estudios Paramount Pictures ubicados ya en el barrio de Hollywood. Estaba claro que que me había metido en el papel de novia enamorada de un amor platónico. 
 
El tablao era muy acogedor, tenía un pequeño escenario ubicado en la parte derecha con sus respectivas mesas y sillas para ver el espectáculo y en la izquierda una barra bastante grande que terminaba justo en un rincón en lo alto de forma redonda separándolo con una barandilla de hierro forjado andaluza preciosa, era el reservado  para los artistas. En la barra estaba ya el tío de Estrella Morente y mi director musical, José Carbonell El Montoyita. Se sorprendió mucho de verme en Málaga, cuando le dije que había venido desde Madrid en una furgoneta con Paquete,  se empezó a reír y pidió unas copas. Después se metió en el reservado donde estaban todos los asientos ocupados menos dos , que estaban reservados exclusivamente para el maestro, que todavía no se sabía si vendría o no. Paquete no quiso entrar en el reservado y yo me quede con él en la barra. Cuando apareció Paco de Lucia por la puerta, Paquete me miró y me dijo— Qué te había dicho… todos le dimos un aplauso muy emotivo, el tablao se lleno de un arte que jamás olvidaré. Como era lo esperado, Paco de Lucia, se sentó en el reservado y Paquete empezó a hablar con el a través de la reja, se ve que tenían muy buena relación y estuvieron hablando un rato del concierto, yo escuchaba atentamente, no quería perderme ni un detalle y estaba como flotando en una nube. De repente Paquete me dice, vamos Esther porque no te sientas al lado del maestro, casi me muero de la vergüenza, Paco me miró y me dijo que ese sitio estaba reservado para mí. Pero le tenía tanto respeto que preferí estar un poco más libre y quedarme en al barra. Pero el tiempo pasaba y las copas empezaron a hacer efecto. Estaba tan feliz, que en uno de los momentos  en los que el maestro se giró para pedirle algo a El Piraña, el hermano del Paquete y percusionista de Paco, no pude aguantarme, me armé de valor, y le pedí a Paco de Lucia si me dejaba tocar sus manos para que me transmitiese un poco de su arte.  Paco no lo dudó y me dijo que arte era el que yo tenia en mis ojos y con mucho sentido del humor me pregunto cuál de las dos, yo le dije que primero la izquierda para que pudiese seguir bebiendo con la otra. Me sonrió con cara de pillo y metió la mano por la reja. Cuando le cogí de la mano , ¡ fue increíble!  esperaba tocar unas manos llenas de llagas y las yemas de los dedos rajadas por las cuerdas de la guitarra, pero eran suaves como las de un niño, estuve un rato tocándolas para recibir todo el arte posible, su esencia y sensibilidad, hasta que intervino el Paquete diciendo ; —¿Qué estáis haciendo manitas? Aunque yo estuviera enfocada solo en las manos del maestro, Paco de Lucia era el centro de atención y todos se empezaron a reír con el comentario. El paquete le dijo al maestro que su vuelo salía en unas horas. Pero Paco contestó que todavía faltaba darme la mano derecha, de repente sonó un murmullo y el Paquete puso cara de; en que hora traje yo a esta bailaora a Málaga…yo le dije ala maestro que sin con esa podía firmarme en la camiseta, por supuesto yo ya traía en el bolso un rotulador permanente por si acaso, pero jamas pensé que viviría ese sueño y me firmaría una camiseta en vivo y en directo. Paco de Lucia salió del reservado y quiso firmarme en la parte de delante, pero yo me giré ante la mirada de todos para suavizar el momento y que no perdiese el vuelo. El genio se marcho del tablao directo al aeropuerto y con la botella debajo de la chaqueta. Menos mal que no perdió el vuelo. 
 
El Paquete se fue al hotel y ni siquiera me preguntó si quería volver con ellos, yo estaba super a gusto con todo lo bonito que había vivido. Ya en el reservado, el Montoyita no paraba de entrar y de salir y las pocas personas que estábamos disfrutamos como nunca de escuchar a Estrella Morente cantar por tangos, rumbas y bulerías con esa voz dulce y flamenca. Cuando salimos era de día y el Montoyita me dijo que se iban todos a casa de Estrella y su marido a dormir, que me fuese con ellos que luego al medio día habían quedado con el paquete y con Enrique Morente antes de salir de vuelta a Madrid. La casa era enorme y preciosa , pero éramos muchos y yo como tenía confianza con El Montoyita , compartimos una habitación con dos camas. Cuando sonó mi móvil y era el Cónsul desde LA diciéndome que porque no le había llamado en dos días. Lo último que necesitaba en ese momento era que me controlaran y le tuve que colgar porque el Montoyita no paraba de reírse y no quería que supiese donde estaba. No pude dormir pero sí descansar un poco hasta que escuché una voz y me levanté , salí de la habitación y era Estrella Morente que estaba en la cocina preparando café. Que mujer tan guapa por la mañana sin maquillaje, no la conocía en persona y sentí la confianza de aclararle que había dormido en la misma habitación de su tío El Montoyita pero no con él. Me dijo que no me preocupara que ya lo sabía. Estuvimos desayunando todos en la piscina y después fuimos a una terraza donde estaba Don Enrique Morente, padre de Estrella , su madre La Globo, y  El Paquete ya listo para volver al hotel a recoger a todos los artistas y de vuelta a Madrid. Cuando entré  en la habitación a recoger la maleta, me dieron ganas  de quedarme un día más en el hotel mirando al mar, pero no podía perder el vuelo de vuelta a los Angeles…menos mal que el chofer era el único que no tenia resaca.

¡NO TE PIERDAS EL CAPÍTULO 32!

“De fiesta por L.A. con Rafael Amargo recordando viejos tiempos…la noticia que me esperaba cambiaría mi vida. ”

Con el maestro Paco de Lucia en el camerino después del concierto en la plaza de toros de Málaga.
 
 
Ay, no te arrimes a los zarzales
Los zarzales tienen púas y rompen los delantales
Fatigas, fatiguillas dobles
Pasa, pasaría aquel
Que tiene el agua en los labios
Y no la puede beber, no la puede beber
No, no, la puede beber
 
 
Esther Ponce's experimental Flamenco is ready for the Valencian Director of Tourism to meet

It is very gratifying to have an idea like the experimental Flamenco in Valencia, carry it out and have managed to attract more than 20 foreign clients to Valencia in a short time and without marketing, who have passed through the Flamenco Art Center, and who have not only They learned a lot if not they have returned to their country with a better concept of Valencia.

His experience and approach to flamenco led by Esther Ponce will make you return without hesitation to the city of Turia.

Esther Ponce not only surrounds them with her passion and charisma from the first moment, her professionalism and a very long journey through different countries of the world where she has lived for long periods, she makes them fall in love.

You just have to read the dedications of all the foreigners who write in their precious notebook created for them and that are already adding more and more.

“They also buy semi-professional shoes and a skirt to study with me.” That’s already the best! –
~ Esther Ponce

 The foreigner is used to teaching flamenco very quickly and without discipline, anything goes, any shoe, any skirt, hanging out even parodying and even ridiculing flamenco.

With me if they want to study two private hours which is the minimum, they are given the option of buying or renting the shoes and none of them have thought twice about it to this day.
 
“Being a polyglot, doors just open up to me” –
~ Esther Ponce
 
Definitely the Experimental Flamenco of Esther Ponce has an Angel!

From England, without a doubt the most special Experimental Flamenco we have had at the Flamenco Art Center in these two and a half years.

The Esther Ponce Stylized Flamenco Art Center has been open for two and a half years. El Ángel Every August 28, for Esther’s birthday, a new foreign student gives her a gift and the flamenco toast intensifies.

«The students do not want to miss the opportunity to study with me. When they start to study my technique they are hooked at the first second. Those who play sports and take care of themselves immediately identify with my stretching and feel safer for the rest of the class and those who don’t appreciate it and will surely start practicing it and taking care of themselves forever »
~ Esther Ponce

This year Esther thought that her Angel would be very busy due to the current pandemic situation and also that it would be a coincidence that another year happened.

But to Esther’s surprise it was like that and without doubt the most special flamenco toast for England.

“Discipline is my hallmark and not even the Covid has stopped us” “I have never doubted it and I will only teach classes with a mask”
~ Esther Ponce

After the experience of teaching classes with a mask? A private flamenco class for two hours without stopping, does Esther remember that when she and the student went out into the street they breathed for two seconds as if there were no tomorrow?According to Esther’s recent experience, with the mask you cannot see the total expression of the student, but the eyes also speak and flamenco is also expressed with the body.

With all the safety measures, the student disinfected her shoes, put hydroalcoholic gel on her hands, a temperature control was performed with a non-contact forehead thermometer and the student did not remove her mask during the two hours, only in the changing room that she only used to drink water. 

“Now I can present my Experimental Flamenco to the director of Tourism of Valencia and let him roll with the little ham :)”
 
~ Esther Ponce